Por Noemí Arzamendia
El cantante Fito Páez tuvo un momento de arranque y escribió una carta. La mandó a Página/12 haciendo uso de su libertad de expresión, para que el mundo se entere lo que piensa y siente. Una aclaración: Fito en ningún momento nombró a ningún político de ningún color partidario en su carta por el que sienta favoritismos.
Por medio de su carta, el artista dio a conocer el desprecio que siente hacia las políticas de Macri, y la hizo extensiva a quienes apoyaron a esas políticas con su voto, por una continuidad del modelo macrista. Esto fue lo que generó tanta polémica.
Hay varias cosas que decir con respecto a este nuevo discurso puesto en circulación a través de los medios.
La primera es que Fito no es político, por tanto no tiene obligación de ser políticamente correcto. Es una persona con la extraordinaria sensibilidad de un artista. A su manera, en la década de los noventa dedicó su prosa y música a putear contra el neoliberalismo. "Tumbas de la Gloria" es un álbum que, a quienes fuimos adolescentes en ese momento, nos hiciera reflexionar sobre un pasado reciente.
La segunda, el artista que habla, se asume como ciudadano en su derecho a expresar su voz, y ha dicho que "le da asco" que haya personas que votan por la continuidad de un gobernante que solo demostró ser el repetidor de modelos fracasados en Argentina y ahora también en el mundo. Esto tiene relevancia por su carácter de "persona pública" que le da su ocupación y su vida artística.
La tercera y principal es que a partir de esta expresión se desataron debates, nuevamente. Por un lado, quienes defienden su voto a Macri, se horrorizan porque Fito dijo simplemente que "siente asco" y lo acusan de "fascista", de "antidemocrático" por no respetar la decisión de los votantes. Estos mismos no se espantaron cuando Macri, por ejemplo declaró que las tomas de Lugano fueron producidas por la "inmigración de baja calidad". Que "realmente, los inmigrantes de países limítrofes vienen a vivir acá porque tenemos educación y salud públicas". Bajo esta "inocente" declaración hecha ¡por un político! como si fuera cualquier hijo de vecino, decanta en, precisamente, políticas. Macri al expresar que la salud y la educación públicas son utilizadas por los "indeseables" inmigrantes limítrofes, actúa en consecuencia, desinvirtiendo en estas dos áreas fundamentales para el quehacer nacional. Si hay algo que nos diferenció como país justo e igualitario desde Perón hasta acá es la calidad de la salud y la educación públicas, que hoy Macri está destruyendo (por suerte solamente) en la ciudad de Buenos Aires.
Sin dudas que lo que manifestó Fito es un golpe a sectores de la clase media y alta porteñas alojados en las comunas 2, 6, 11 y 14 fundamentalmente, en donde Macri obtuvo un amplísimo margen por sobre sus contrincantes, y esto es lo que molesta. Porque a nadie se le escucha una exclamación cuando desde esos sectores vienen expresiones como "negro de mierda", "hay que matarlos a todos", y largos etcéteras.
Claramente la carta es políticamente incorrecta ya que si se quiere seducir a un votante en escenario de ballotage, no es una buena estrategia. Pero el tema central es que Fito no es candidato y no habla en nombre del kirchnerismo. Pegarle a Fito es la manera de llegar a los candidatos del kirchnerismo, de alguna retorcida manera. Hoy el diario La Nación publica una nota diciendo que "la presidenta se aleja de los dichos por Fito Páez" (!) como si el cantante fuera miembro de la mesa chica o de la cartera de ministros del gobierno. Como Filmus o Tomada no dijeron jamás nada en contra de los porteños, aprovechan la carta de Fito para ponerla del lado de los candidatos y así intentar dañar su imagen política.
La carta de Fito tiene un componente importante: estimula el debate. Provoca que se reflexione nuevamente. ¡Pero los votantes! no Macri ¡respondiéndole por TN en el programa de Bonelli a Fito Páez! Nada más patético.
Dicho todo esto podemos concluir que la operación de Clarín & Friends acusando los dichos de Páez como si fueran los del kirchnerismo, es absurda y pobre como argumento político. Debería este blindador de Macri ocuparse de estimular el debate político entre políticos. Como dicen los chicos del colegio: "ponete con alguien de tu tamaño".

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