Por Noemí Arzamendia.
Las elecciones a Jefe de Gobierno, Legisladores y Comunas del último domingo nos hizo reflexionar a todos los que asumimos un compromiso militante para cambiar la realidad y creemos en la política como herramienta de transformación. Comparto con ustedes algunas reflexiones más sobre lo ya dicho.
Las elecciones a Jefe de Gobierno, Legisladores y Comunas del último domingo nos hizo reflexionar a todos los que asumimos un compromiso militante para cambiar la realidad y creemos en la política como herramienta de transformación. Comparto con ustedes algunas reflexiones más sobre lo ya dicho.

Las estadísticas previas a la elección ya daban algunas pistas -aunque no esperaban tan amplio margen- sobre los resultados del domingo. En el norte y en el sur Filmus perdía. Empíricamente en la zona sur militantes de algunos sectores que estuvieron trabajando en Lugano y Mataderos me decían que ahí los vecinos ni sabían quién era Filmus. En Lugano les tenían que decir que es "el candidato de Cristina" para que les agarraran el volante. En Mataderos ni querían escuchar de política y en Boedo de 10 personas, 9 rechazaban hablar de política.
¿Es una justificación decir que los porteños históricamente eligieron a contramano del país? Puede ser una característica destacable, pero tampoco creo que sea una justificación de lo que aconteció el domingo pasado en las elecciones a jefe de Gobierno.
Mauricio Macri está procesado por ordenar escuchas ilegales, el primer jefe de la Metropolitana está en prisión y hace pocos días reconoció haber escuchado también a diputados de la oposición. Este solo hecho podría impedir, según la constitución de la Ciudad, que asuma un cargo, de resultar electo.
Además de este detalle del que pocos políticos sobreviven, Macri vetó 76 leyes durante su gobierno, incluso aquéllas que habían sido votadas por su bloque.
Además de este detalle del que pocos políticos sobreviven, Macri vetó 76 leyes durante su gobierno, incluso aquéllas que habían sido votadas por su bloque.
Macri reprimió a las personas en situación de calle, asaltándolos con la UCEP en medio de la madrugada y golpeándolos salvajemente como si fueran bestias enfermas, los echó de las calles.
Macri tuvo muertos en las tomas del Indoamericano, en el que compartió responsabilidades.
Macri cerró un centro de rehabilitación de niños discapacitados, el de zooterapia de Lugano, sin dar una respuesta a los padres, ni mucho menos a los niños.
Macri está dejando morir de frío a los internos del neuropsiquiátrico Borda.
Macri cerró centros culturales, subejecutó los presupuestos de educación, vivienda y salud. Acciones que se manifestaron en las tomas de Lugano, las tomas de 10 colegios, los paros de trabajadores de la salud y la represión de los desalojos tanto de Lugano como de las casas tomadas del centro porteño.
Macri no cumplió con las promesas de campaña del 2007 como la tan nombrada del subte. Los barrios Belgrano y Palermo, donde tuvo una victoria muy amplia, son los barrios que siguen inundándose hasta la actualidad.
Macri endeudó a la ciudad tomando préstamos externos sin necesidad, sin siquiera utilizar el presupuesto que tenía destinado para los ítems mencionados.
Macri aumentó también el 300% los impuestos a los vecinos.
Ningún político en el mundo sobrevive a esta serie de decisiones.
Ningún político en el mundo sobrevive a esta serie de decisiones.
Macri sí cambió de manos las avenidas y calles, construyó algunas peatonales en el centro, arregló baches que se le burlaban constantemente, puso rejas en todas las plazas y parques porteños y bicisendas doblemano en calles de sentido único. Además el jefe Pro utilizó la estrategia de la victimización, el discurso de la no política, el "yo no fui" cada vez que fue acusado. Todavía recuerdo el dolor que me produjo en tiempos de las tomas de Lugano, con cuánta rapidez los vecinos adhirieron al discurso de Macri con respecto a la "mala calidad de inmigrantes" de los que éramos "víctimas" ya que desde esas villas sale el crimen, el tráfico y la trata. Esto daba clara cuenta de lo alejado de la política que está el discurso del jefe de gobierno.
Visto de esta manera podemos decir que una explicación posible es el poderoso blindaje mediático con el que contó desde siempre. Sin ese blindaje, Macri ni ningún político, jamás hubiera obtenido los resultados del pasado domingo. Un aparato hegemónico que penetra mucho mejor los hogares que cualquier militancia. Como ejemplo podemos recordar que mientras Macri era citado a declarar por la causa de la UCEP ningún medio de los grupos hegemónicos publicó un solo artículo al respecto para no mancharle la campaña. Como tampoco ningún medio hegemónico habló de las subejecuciones presupuestarias en educación, en cambio se dedicaron a las declaraciones del equipo del Pro en torno a la "politización de las tomas de los colegios", y por supuesto no olvidemos las más de 80 tapas sobre Schoklender del último mes. Este blindaje tiene como correlato los saberes que circulan en el imaginario social porteño, caso contrario carecerían del necesario componente de verosimilitud y se caería. Y es ahí donde tenemos que trabajar.
Un despliegue visual inédito en toda la ciudad acompañó a esta orquesta. Convengamos que una porción de los 800 mil votos que obtuvo provienen coherentemente de la clase social que lo sustenta, pero no se puede decir lo mismo de otra porción de los electores que provienen de sectores populares muy maltratados por este régimen. Sobre ellos y los sectores medios bajos el efecto del márketing político -globos de colores mediante- ha sido motivo de decisión de voto. Un votante del Pro muy cercano me confesó haberlo hecho porque prefiere "votar a alguien que seguro va a ganar", como si de una carrera de caballos se tratase. El discurso de la no política capta inevitablemente a los despolitizados -por ende anti-k muy pegados al discurso mediático- y en eso hay que decir que Macri tiene gran efectividad. Es la síntesis despolitizante de la crisis del 2001, del "que se vayan todos" que aún resiste en la Capital.
La oposición al gobierno de Cristina se acobija en el mismo amparo mediático. La misma que salió a los dos minutos de conocidos los resultados, a alinearse al macrismo sin pestañear.
En esta elección ganó Magnetto y los intereses que atentan contra el Pueblo. Por ahora gana la voluntad de mantener una alta despolitización de los sectores populares y medios-bajos en favor de los intereses de los poderosos.
De este lado, los errores se acumulan. La estrategia de haber confiado toda la campaña en el aparato de La Cámpora, que no hizo mella en ningún caso, el error de haber agitado primordialmente a Cabandié se incluye en ese armado. La excesiva confianza en que la gloriosa juventud camporista haría bien las cosas, será en estos momentos motivo de análisis del Frente para la Victoria, que tiene que rearmarse y repensar estrategias para captar el voto del resto de las fuerzas y lograr que salgan a votar quienes no se presentaron en esta elección del pasado domingo.
Con todo, nada está terminado. La batalla continúa hasta el 31 de julio. ¿Podremos revertir el resultado? Es una incógnita para todos, pero no por ello dejaremos de lucharla. Ganar la Capital Federal sería un hito en la historia del peronismo y hasta de las históricas luchas populares, desde que esta nación es nación, y antes también. En estos momentos muchos nos dirimimos entre el pesimismo de la inteligencia y el optimismo de la voluntad, como dijera el gran Antonio Gramsci.
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