Miedo. El sentimiento instintivo más humano, que acompaña a las pasiones. Desde que existimos, este instinto nos sirvió para cosas muy buenas como buscar refugio, manipular el fuego, reproducirnos, descubrir inventos, protegernos de agresiones. El miedo a la muerte es una pulsión que llevamos en nuestro ADN cultural y nuestra psiquis individual, y eso, dicen las corrientes psicoanalíticas, puede ser usado positivamente.
Sin embargo, este instinto también fue usado para controlar a las masas. Quienes lograron concentrar poder a lo largo de la Historia de la Humanidad, han capitalizado de manera exitosa el manejo de los pueblos con esta herramienta. Por ejemplo, cuando no fue a los dioses, fue a Dios. Cuando Dios empezó a perder peso de poder fue a las leyes, a las pestes, al “otro”, el salvaje, el distinto. El “Miedo Rojo” fue un elemento que sirvió para desarrollar políticas radicales en Europa y sus colonias o Estados Emancipados funcionales al Imperio. Ese miedo rojo vigente a finales del siglo XIX, pareció resurgir a mediados del Siglo XX, en contexto de Guerra Fría. Sus consecuencias en Sudamérica son harto conocidas por todos, y sufridas por nuestra sociedad argentina en la década del 70.
Cuando la Iglesia ya no vendía tanto el temor a Dios y los pecados, vino el SIDA. Y quizás después, antes o durante, invadió en todos los discursos mediáticos, la ola de inseguridad por efecto de la delincuencia primaria (asaltos comunes, secuestros y asesinatos), se diseminó como esa peste en todas las sociedades occidentales. Emparejado por supuesto al tráfico de drogas, armas, etcétera.
Como sea, el miedo “negativo”, acompaña a otros sentimientos como el odio, que desencadena discriminación, exclusión o autoexclusión, guerra, muerte.
¿Por qué invocamos como temática hoy al Miedo? Todos los seres humanos nos movemos por miedo, como por amor, y por odio. Pero la cosa es que en la Argentina de comienzos de Siglo XXI tenemos estas "nuevas viejas" manifestaciones de control a partir del miedo. Los medios de comunicación lo venden constantemente. Olas de robos, asaltos, asesinatos, temas que a mediados del siglo pasado eran tópicos de desarrollo de la “prensa amarillista”, se volcaron a los conocidos “medios serios” y por supuesto “independientes”, con objetivos tanto comerciales como políticos. Un televidente promedio en encuestas contesta que se autodenomina una “persona informada”, pero difícilmente pueda ver el hilo conductor en las cadenas discursivas mediáticas en torno a la inseguridad. En este contexto de temor mediático, nos hemos caído de lleno en las últimas semanas, en un pozo negro de diatribas mediáticas, entre el sector que acompaña al gobierno de turno y la oposición, propietaria de los medios más importantes del país. El pequeño detalle es que el sector monopólico se autodefinió desde sus inicios como independiente, de intereses políticos y de líneas políticas, ganando el beneplácito de la mayoría de la población despolitizada por un mecanismo sistemático orquestado durante, al menos, tres décadas.
Lo que jamás reconocieron, ni aún cuando surgieron en los últimos años otras voces que se animaron a denunciar, es que el grupo editorial más grande del país surgió con el gobierno de facto del '76, con Videla en la presidencia. Este, era un tema que sólo se discutía académicamente, y quienes estaban en carreras de Comunicación Social, Sociología o Derecho de algunas Universidades públicas, estaban en conocimiento de este hecho.
Resaltaremos los rasgos más importantes de este proceso: se anuló la ley de medios creada por el gobierno de Perón, reemplazándola por el decreto ley 22.285. Se otorgó la consesión de Papel Prensa al Grupo Clarín. A cambio, el gran diario argentino jamás publicaría notas en contra de los golpistas. Se sucedieron notas de halago a las Fuerzas Armadas, y cada vez que asesinaban a militantes o civiles inocentes, titulaban esas notas como "Abatieron a terroristas". El Grupo Clarín con los años creció estrepitosamente, convirtiéndose en un pulpo imparable con los distintos gobiernos democráticos, a fuerza de lobbies empujados por funcionarios públicos que trabajaban para ellos. Durante la década de los 80 frenaron una posible ley de radiodifusión democrática. En los años 90 con el gobierno de Menem obtuvieron no solo la renovación de las licencias, sino modificaciones en el decreto ley 22.285, promulgado bajo gobierno de facto, que ampliaba la cantidad de licencias, la adquisición de otras empresas como las encargadas de la distribución de contenidos, además de canales, radios y diarios provinciales. En el 2005, con el gobierno de Kirchner lograron que se extendieran las licencias por 10 años más, a cambio de permitir el uso de licencias precarias para radios comunitarias y de ONGs. Durante los 27 años de democracia, todos los proyectos de ley que se presentaban por algunos diputados, ni siquiera se debatían en Cámara Baja. El Grupo Clarin concentró 254 licencias aún cuando el decreto ley permitía un máximo de 24.
El gobierno de Cristina Kirchner con mucho coraje y con toda la prensa en su contra, logra llevar un proyecto de ley a Diputados. Este proyecto originó debates en el interior de la sociedad argentina. Como nunca antes, se vieron a distintas instituciones: educativas, políticas, organizaciones barriales, de aborígenes, y público en general, sumidos en discusiones que generarían un cambio en la fabricación de imaginarios, fundamental en la sociedad. Durante dos años el proyecto viajó a cada una de las provincias y se aceptaron las modificaciones pertinentes al original.
Al mismo tiempo, estos debates fueron muy mal vistos por los medios monopólicos, ya que la nueva ley los pone en jaque, una situación en la que no se ven desde 1973. Las reacciones lógicas de estos medios, si lo pensamos desde la lógica empresarial, la política y la simbólica, no debiera extrañar a muchos. Cada sector quiere conservar el espacio ganado con largas décadas de construcción de poder. Curiosamente pero no casualmente, desde el regreso de la democracia, los periodistas y los medios vivieron una notable impunidad, amparados por la libertad de expresión y de prensa.
Ahora bien, muy sintéticamente, el problema es una serie de diferentes problemas, pero desde el punto de vista de los receptores, uno de los principales, radica en que, a raíz del fuerte lazo que construyeron tanto discursivamente como materialmente los medios monopólicos con la sociedad, en un marco de plena democracia, la estrategia de estos grupos empresariales es, generalizar su derecho a la libertad de expresión en cada uno de los habitantes del país. El discurso implícito y explícito es: Cercenar sus licencias para producir contenidos y medios, es cercenar la libertad de expresión del pueblo.
La contraofensiva de los medios a favor de la puesta en vigencia de la ley, a pesar de no contar con la capacidad de llegada que tienen los medios monopólicos, es de todas maneras, suficiente como para generar otro punto de vista y una reacción diferente a la esperada en un importante grupo poblacional, como para preocupar a los grandes grupos mediáticos. Durante el mes de abril de 2010, un importante número de argentinos y habitantes de países limítrofes, se autoconvocó y manifestó en distintas ciudades del país, como también en países vecinos y ciudades europeas como Madrid, pidiendo la puesta en vigencia de la ley en cuestión, que se encuentra paralizada por una resolución de una jueza de la provincia de Mendoza.
Se sucedieron dos marchas, el 9 y el 15 de abril de 2010.
A partir de las distintas marchas salieron diferentes formas de expresión del pueblo en las calles. Una de ellas, las gráficas en afiches. De toda la diversidad de expresiones discursivas de la población, los grandes medios se centraron concretamente en un tipo de afiche: aquel en el que aparecen fotografías de los periodistas más representativos de los canales y radios del grupo, que a su vez se supieron ganar en un momento el cariño o al menos, la simpatía de los argentinos. Este afiche fue producido de manera anónima y reza en forma interrogativa si es posible ser independiente siendo empleados de la dueña de un multimedios, acusada de apropiación ilegal de hijos de desaparecidos. Apenas a 6 días de la última marcha por la ley de medios, el canal TN del Grupo Clarín, convocó en su programa “A dos voces”, a algunos de los periodistas incriminados en el mencionado afiche. A partir de este momento se avizora para los televidentes, radio escuchas y lectores, un nuevo pero viejo modo de utilización de la herramienta “Miedo”. La novedad es que el grupo y sus periodistas revirtieron el signo del miedo hacia ellos mismos, mecanismo conocido también como “victimización”. En el programa mencionado, los presentes alegan que se sienten señalados y amenazados. Que ante el anonimato de la gráfica, y la falta de pronunciamiento del gobierno con respecto a ella, “les da a pensar y temer que la operación fue digitada por el mismo gobierno y que están atentando a la seguridad de los periodistas, por lo tanto a la libertad de expresión”. Hasta se llegó a decir en varios programas, que este gobierno es una dictadura.
Este mecanismo de victimización, en muy pocas horas, fue acercándose a la cumbre del clímax, cuando la presidenta de la Comisión de Libertad de Expresión de la Cámara Baja, la diputada por la Unión Cívica Radical, Silvana Giudici, cita a varios de estos periodistas para llevar la denuncia al Congreso. Cabe aclarar que esta diputada, durante el 2009, militó en contra de la sanción de la ley y repudió el proyecto en todos los programas del canal Todo Noticias al que era invitada. ¿Recuerdan que más arriba contamos que el Grupo tuvo funcionarios que se comportan como sus empleados? Este es un ejemplo.
En las distintas exposiciones del 28 de abril, se ha llegado a decir que si alguno de estos periodistas sufriera un atentado, la responsabilidad absoluta es del gobierno. El periodista, Joaquín Morales Solá, dijo ante los diputados, que “no le extrañaría que apareciera un muerto en cualquier momento”.
Ese mismo día, la Presidenta Crsitina Fernández, dijo en un acto por el aniversario 33º de la fundación de la Organización Madres de Plaza de Mayo, que ella no va a dar una sola orden que atente contra la libertad de expresión de nadie. Ni de los medios, ni del pueblo. Horas más tarde, las Madres de Plaza de Mayo recordaban su nacimiento como Organización, con un Juicio Ético Público en la Plaza que les dio el nombre, acto en el que enjuiciaron a distintos periodistas y miembros de la sociedad civil, que fueron cómplices de la dictadura militar. Mientras, la apelación del Estado por la suspensión de la ley de Medios hacía su ingreso a la Corte Suprema de Justicia.
Al día siguiente, se conoce que el juez Ricardo Lorenzetti, presidente de esa Honorable Corte, había recibido al CEO de Clarín, Héctor Magneto, entre otros empresarios de las más altas cúpulas de poder, el día martes, es decir, dos días antes de que los periodistas fueran a hacer su papel de víctimas de escraches y amenazas, sin ningún fundamento concreto. Los rumores de fuentes cercanas, aunque no comprobadas, dan cuenta de una operación de apriete a los jueces de la Corte. El diputado Néstor Kirchner declaró que se siente preocupado por esa reunión, aunque confía en la Justicia, también remarcó que "Debemos estar atentos".
En este estado de las cosas estamos en condiciones de decir que la guerrilla mediática está en pleno proceso.
Es un golpe muy bajo para la sociedad argentina volver a traer el miedo de los años más oscuros de nuestra Historia, en un contexto como el que vivimos. El miedo que en realidad tiene un pequeño sector que concentra grandes dosis de poder, y pretende extenderlo a toda la población.
La Baldosa Floja repudia a todos los periodistas y medios que están desarrollando la campaña mediática de miedo y victimización. Lo que tienen que entender, es que la libertad de expresión, rige tanto para ellos como productores de discursos massmediáticos, como para las personas que quieran realizar escraches públicos.
No hay ningún fundamento ni pruebas que avalen las denuncias realizadas en el Congreso y en los distintos programas de televisión, radio o gráfica del monopolio.
La única justificación es la necesidad de instalar y expandir paranoia y desestabilización. No lo lograron con todas las campañas en contra del Gobierno, no lo lograron con todo el apoyo de entidades y ONGs afines al grupo durante el debate del proyecto de ley. No lo pueden lograr con todas las tergiversaciones de noticias en los últimos 14 meses. Los datos concretos desmienten cada uno de los discursos en contra.
La sociedad está sufriendo de una inestabilidad en la construcción de verosímiles sociales a través de la noticia instalada en TN, Canal 13 y todas las radios y periódicos del grupo. Cuestiones como subtitular con zócalos en televisión y artículos de la prensa gráfica, declaraciones tergiversadas, en la cual citamos como ejemplo las realizadas por Gabriel Mariotto, cuando se pronunció en contra de los afiches en cuestión, se titulaba “Mariotto defendió el escrache con afiches anónimos a periodistas”. O más atrás, cuando la Presidenta Cristina Fernández, el 24 de marzo de 2010, afirmaba que el pedido de Justicia y Castigo a los genocidas de la última dictadura argentina “No es un problema de derechas ni de izquierdas”, por “Este es un problema de derechas y de izquierdas”.
La lista es larga, y solo conlleva a la pérdida de credibilidad. Como efecto de la pérdida del nivel de creencia, se pierde capital simbólico. En términos semióticos, cuando un discurso pierde adherencia en la creencia, pierde poder, y por lo tanto tiene altas posibilidades de “morir”, ya que la circulación discursiva se interrumpe o cambia de signo.
La Baldosa Floja considera necesaria la revisión y la responsabilidad en la emisión de discursos periodísticos. La guerrilla mediática en la que está inmersa la sociedad argentina, puede llevarnos a todos a una zona muy oscura que podemos llegar a lamentar. Es perentorio bajar los niveles de agresividad e invocar el respeto a las diferentes opiniones como así también es necesario que los medios blanqueen a qué intereses representan, y dar la posibilidad a la sociedad de elegir a quién apoyar.
Fuentes.
http://www.clarin.com/diario/2010/04/24/elpais/p-02186940.htm
http://www.cadena3.com.ar/contenido/2010/04/25/51770.asp
http://www.youtube.com/watch?v=LxdGkliHlNg&feature=player_embedded
http://www.youtube.com/watch?v=QDHhh-W_4mk&feature=related
http://www.youtube.com/watch?v=McM1Z-8yKbE&feature=player_embedded
http://www.youtube.com/watch?v=0Xb7gxnv0dE&feature=player_embedded#!