domingo, 11 de julio de 2010

Marcha contra la represión de Macri y nuevas formas militantes (Por La Baldosa Floja)


Un día antes del aniversario de la Independencia Argentina, en el año 2010, miles de almas se reunieron para pedir Libertad en Buenos Aires. Esta vez no se trató de un reclamo de independencia contra un Imperio, holgazán y chabacano, aunque este régimen contra el que se protesta en el siglo XXI, guarda las mismas cualidades antes mencionadas. Casi 200 años después de que el pueblo argentino lograra liberarse del yugo imperial, los reclamos de libertad e igualdad continúan. El Jefe de Gobierno -o el alcalde- de la Buenos Aires del 2010, continúa con la trayectoria de un pasado en común, con una línea ideológica que se avizoraba allá por los años del nacimiento de la patria: Los Rivadavia, los Roca, los Mitre, los Falcón, los Pinedo y tantos más, pensaron que la única forma de progreso es a partir de la eliminación de los “otros”. El casillero “otros” se llenó, según la época, con: indios, gauchos, inmigrantes, comunistas, montoneros, pibes chorros, motochorros, y así sucesivamente.


En la vereda del progreso positivista, el enemigo se dibuja puertas adentro, generando desconfianza e inseguridad de la población hacia ese “otro” muy próximo. En la vereda del frente, la oposición contrarresta con sus argumentos, muchas veces débiles y otras más contundentes, hacia estos señores que se autodesignaron la continuidad de una patria europea y llena de “gente bien”. Pero bajando la acera -en la calle-, cortando el tránsito, con bombos, papelitos, cantos y banderas está El Pueblo. El protagonista del regreso de la democracia. Ese colectivo tan diverso e influenciable por los medios de comunicación, como por los punteros políticos o por encuestas de opinión, pero que sin embargo lucha contra todo el bombardeo de información, al mismo tiempo que busca la forma de mantener su identidad, de reinventarla, de sostenerla. De definirla.

En la Argentina del 2010 el devenir tecnológico hizo propicia la aparición de redes sociales virtuales. Un programa de televisión provoca la adhesión de miles de seguidores que reconocen en la enunciación de este programa una problemática -o varias- de las que otros medios no mencionaban o que tergiversaban según sus conveniencias. Estos seguidores no se conforman con solo ser “seres virtuales” o “televidentes” y deciden tomar las calles. En el transcurso de un año, se reunieron a apoyar la sanción de una ley de medios, se aunaron a pedir juicio y castigo a los genocidas de la última dictadura, claman por la igualdad de los sexos y el derecho al matrimonio a una –supuesta- minoría homosexual. Tienen opinión. La inscriben en los foros de debate de las redes sociales, discuten, se reúnen, buscan formas de movilización. Se llaman “678 Facebook”. Algunos se animan a denominarse “Autoconvocados”.

Pero ese día de julio de 2010 se juntaban a iniciar un nuevo ciclo de protestas; esta vez, contra el Jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri. Un empresario sin trayectoria política que logró el voto de los ciudadanos a raíz de la crisis institucional y partidaria que atraviesa a la Argentina desde el huracán neoliberal de los noventa. Crisis de las representatividades, cuyo fruto es también la emergencia de los nuevos activistas llamados “678 Facebook”. El fenómeno es entonces de personas que no sienten que un partido político los represente, que protestan ante un gobernante que tampoco tiene trayectoria política y que usó esa característica para diferenciarse del resto, para así lograr el triunfo y la posterior gobernación de la ciudad, tres años atrás de este día de julio de 2010.

Macri demostró en los 3 años de mandato, que en realidad sí tenía ideología y que es exactamente la misma de la oligarquía nacional. Sus políticas represivas en contra, primero de los cartoneros, luego de la gente en situación de calle, de la represión a los “trapitos” y últimamente la violenta golpiza y desalojo a comerciantes de un barrio de la Capital, recuerdan a las viejas leyes de conchabo o también a la persecución y posterior sanción de la ley del inmigrante. Estos hechos pusieron en evidencia sus rasgos más autoritarios. La forma y los métodos macristas de lograr el orden y el progreso en la capital rioplatense es la violencia. Para ello, a una organización ilícita, la UCEP, le siguió una que se pretende lícita; la creación de una policía metropolitana. Estas acciones son adornadas con obras de refacción dudosa a algunas calles de la ciudad. Mucho orden y limpieza -durante el día- a los barrios de clase media alta, y simultáneamente, mucha represión a los barrios de clase media baja -durante la noche-.

Los Autoconvocados 678 Facebook, nuevamente decidieron ir a protestar frente a la legislatura porteña. Cortar calles y pedir por el fin de la violencia y la represión. En esta ocasión contaron con el acompañamiento de otras organizaciones como la de MTA (la agrupación de Motoqueros de la Capital), así como también acompañaron jóvenes de la agrupación JP Evita Capital, JP Descamisados, Negros de Mierda, y artesanos de la calle Florida que están sufriendo desde hace un mes, amenazas y atropellos a sus puestos de trabajo por personas que se presentan como funcionarios del gobierno de la ciudad.

La protesta convocó a unos cuantos miles. Si bien no contó con la masividad de manifestaciones anteriores, es un comienzo. Es diferente a las protestas de grupos políticos que se evidencia por la ausencia del “punterismo”. Los autoconvocados iban reuniéndose esa fría tarde del 8 de julio, a medida que salían de sus trabajos o facultades. Una pareja autoconvocada, había retirado antes del jardín materno infantil a su bebé de un año y medio para luego ir a manifestar su malestar. 678 Facebook es una novedad para los tradicionales militantes, pero se hacen oír. Se expresan pacífica pero firmemente. Avanzan hacia la igualdad para todos. Uno de sus cantos es: “No queremos mano dura, no queremos represión. Queremos para los pibes trabajo y educación”.

(La Baldosa Floja)